Huacachina, la ciudad oasis
- Danel Ayesta
- 22 dic 2016
- 3 Min. de lectura

La imagen de Huacachina da la sensación de una oasis en el medio del desierto, cuando en realidad se trata de un sitio ubicado a escasos kilómetros del centro de ICA, y bordeado por una ruta. El acceso de este clásico que trasciende por las redes, es libre y gratuito.
La imagen del oasis que parece estar en el medio del desierto, se viraliza con frecuencia por las redes sociales y portales de internet. Particularmente, cuando veía las postales, reproducía en mi mente un sitio alejado de la civilización, en el medio de la nada y que requería de un gran esfuerzo para visitarlo.

A mediados de Junio llegué al Departamento de ICA, que se encuentra a cinco kilómetros del atractivo buscado, y entre charla y charla mis expectativas se vieron parcialmente frustradas. No era nada de lo que imaginaba pero de todos modos con buena predisposición, y un buen grupo de amigos de diversos países que hice en la zona, fuimos a ver de qué se trataba.
Tal como me habían adelantado, esta laguna artificial que subsiste entre las dunas, rodeada por una intensa vegetación compuesta de palmeras y eucaliptos, está a tan solo cinco kilómetros de ICA y se puede llegar hasta la orilla en taxi, sin necesidad de una abultada suma. A primera impresión se me vino a la mente un mini lago de Palermo (Capital Federal, Argentina), con botes y rodeado de árboles, bares, bodegas, alojamientos y restaurantes a precios elevados. El panorama cambió una vez adentrados en la arena.

Uno puede caminar para varios sectores pero decidimos seguir a la mayoría con el objetivo de encontrarle el encanto que transmiten las famosas fotografías. La sensación de estar en el medio del desierto se acrecentaba en cada paso hacia arriba y a las imágenes del disco rígido interno les sumábamos las captadas por la cámara. Continué con la tendencia fotográfica de transmitir la sensación de estar en el medio del desierto, cuando en realidad estaba a 10 minutos de un cuarto con wi fi, cocina, baño, etc.
El viento soplaba fuerte a la arena pegaba en el rostro, pero el bello panorama ameritaba a quedarse un tiempo prolongado contemplando la postal luego de un trek de alrededor de 45 minutos que puede extenderse a lo que no desee. No hay barreras que coarten la libertad de caminar.

En los alrededores, las diferentes ofertas complementarias eran adquiridas por la gran cantidad de visitantes. El Buggy (transporte arenero que recorre las adyacencias) era la vedette, por encima del Sandbord y los botes a pedal. Dedico esta etapa de mi vida a viajar y creo en que las posibilidades se van, por eso no invertí en contratar algunos de estos servicios que muchos visitantes disfrutan.
Vimos el atardecer desde ahí y un día posterior desde el techo de nuestro alojamiento. El sol descendió con velocidad y en paralelo el cielo se tornó amarillo hasta que la bola de fuego se perdió en el horizonte y todo volvió a un usual estado natural. Vale la pena dedicarle una doble jornada: En la misma Huacachina y en alguna terraza a varios kilómetros del espejo de agua.

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